El bebé recién nacido y el oxígeno

A veces notarás que tu bebé se despierta llorando y se mueve en su cuna. Esto no tiene que ver con el hambre, sino con la búsqueda del oxígeno y la respiración pulmonar que el bebé debe aprender ahora que ya no está en tu barriga.

A veces notarás que tu bebé se despierta llorando y se mueve en su cuna. Esto no tiene que ver con el hambre, sino con la búsqueda del oxígeno y la respiración pulmonar que el bebé debe aprender ahora que ya no está en tu barriga.

Tu bebé que acaba de nacer busca oxígeno y lo hace porque no está acostumbrado a buscarlo solo. En esta etapa fuera de su mamá debe aprender a respirar de manera pulmonar. Cuando estabas embarazada a tu bebé nunca le faltó oxígeno pero a la vez jamás necesitó respirar para tenerlo. El oxígeno le llegaba por medio del torrente sanguíneo del cordón umbilical.

Ahora, de pronto, todo cambió. Solo en su cunita se despierta y llora. Una de las causas puede estar relacionada con esta poca experiencia para lidiar con el aire que lo rodea. Cuando siente que le falta oxígeno, llora para lograrlo, se mueve, repta y se retuerce en su cuna, como forma de autoestimularse.

La madre al levantarlo, acariciarlo y alimentarlo le estimula la respiración y satisface su necesidad de oxígeno.

¿Por qué es importante que levantes a tu bebé?

El contacto corporal estimula los capilares sanguíneos y los filetes nerviosos de la piel del bebé, que favorecen la respiración del pequeño. A veces, comprensiblemente, las madres primerizas suponen que los niños sólo lloran por hambre o porque les duele algo, ofreciéndoles el pecho constantemente. Pero el bebé simplemente tiene necesidad de ser arrullado, mecido, acariciado, calentado y además, por sobre todo, sostenido y agarrado.

Lo primero que te sugerimos hacer cuando levantas al bebé que llora es mantener la calma y transmitirla. Luego, y lo más tranquila que puedas, comenzar a buscar las posibles razones de este despertar abrupto y así hallarás la forma de ayudarlo.

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Tecnicas de lectura para ninos

  • Comienza a leerle a tu hijo desde el momento en que nace. Nunca es demasiado pronto para animar a tu hijo a desarrollar el amor por la lectura.
  • Léele a tu hijo todos los días. Haz que la lectura se vuelva una parte esperada y agradable de su rutina diaria.
  • ¡Haz la lectura divertida! Si te gusta leer, él también lo disfrutará y aprenderá a asociar la lectura con algo divertido.
  • Elije libros con los que tu hijo pueda identificarse como aquellos que se relacionan con sus experiencias de vida.
  • Crea una conexión personal entre tu hijo y un libro.
  • Haz libros con tu hijo, acerca de él, de su familia, de su escuela, de su vida, entre otros. Esta es una gran manera de fomentar el amor por los libros.
  • Asegúrate de que tu hijo te vea leyendo, ya sean sus libros, el periódico o la caja del cereal, si ven que te gusta leer, también querrán hacerlo.
  • No escojas libros demasiado largos o complicados para su edad y experiencia. Si están cansados y confundidos por la dinámica, no querrán continuar.
  • ·• Lleva a tu hijo a una de las actividades de cuenteros en tu biblioteca más cercana. Estas actividades son a menudo seguidas por actividades artísticas y tu hijo asociará la lectura con diversión.
  • Elogia todo intento de lectura de tu hijo, incluso cuando son pequeños y sólo están "leyendo" de memoria o están cometiendo muchos errores. Cualquier esfuerzo que ellos hagan debe ser elogiado y recompensado.
  • Cómprales libros como regalos o recompensas sorpresa por su buen comportamiento.

Consejos para los padres

  • Lee a tu hijo todos los días.
  • Haz que la lectura en voz alta sea parte de la rutina de tu hijo. A los niños les gustan las rutinas diarias, estas les ayudan a sentirse seguros. Leerle a tu hijo es una muy buena forma de terminar el día y una buna forma de prepararlos para ir dormir.
  • Elije libros con los que tu hijo pueda estar identificado y pueda interactuar, libros de repetición, rimas, historias predecibles o libros con patrones de palabras. Estudios han demostrado que leerles a los niños este tipo de libros mejorará notoriamente la manera en que aprenden.
  • Elije libros apropiados para su edad y con temas que llamen la atención de tu hijo.
  • Utiliza los libros duros y gruesos para los bebés. No se dañarán incluso sí pasan más tiempo en la boca de tu bebé que en sus manos.
  • No trates de enseñarle a tu hijo cuando estés leyendo con él. Haz que la lectura sea divertida y deja que tu hijo te interrumpa, haga preguntas y te cuente la historia si la conoce.
  • Se expresivo cuando leas. Si te emocionas con la lectura, tu hijo también se emocionará.
  • Incluso si tu hijo ya pueda leer solo, sigue leyéndole.
  • Pon sus libros en una estantería baja o en contenedores plásticos que puedan alcanzar y acceder fácilmente.
  • Haz libros con tu hijo. Esto ayuda a fomentar la lectura y es divertido para la familia también. Utiliza fotografías de tu hijo, de tus familiares, mascotas, juguetes u otras cosas que tu hijo reconozca en cada página. También puedes pegar un pedazo de papel, tela u otros elementos con textura que tu niño pueda sentir. Escribe una palabra o dos en letras grandes y claras debajo de las imágenes y júntalo todo con grapas o cintas.

Técnicas para incentivar la lectura

Es más probable que un niño que disfruta de la lectura preste atención, la cual es esencial para el aprendizaje. Estas son algunas técnicas que los padres pueden adoptar para incentivar a que sus hijos disfruten de la lectura.

  • Deja que tu hijo pase las páginas a su propio ritmo. Está bien si él quiere saltarse parte la historia.
  • Las palabras no son tan interesantes para los niños pequeños quienes no siempre las entienden. Puedes hacer la experiencia de lectura más interesante haciendo referencia a las imágenes y estableciendo conexiones con la vida cotidiana de tu hijo. No temas en desviarte un poco de la historia ya que a los niños les encanta cuando se hacen conexiones.
  • La interacción con las historias y la adaptación de las mismas son unas de las cosas más efectivas que un padre puede hacer para incentivar a su hijo a leer y ayuda a que los libros sean más divertidos.
  • En vez de corregir la pronunciación de tu hijo, ayúdale a mejorar su entendimiento. Su lectura mejorará conforme él se familiarice con las palabras y los sonidos.