Presión arterial en el embarazo

La presión sanguínea es la fuerza con la que tu sangre se desplaza por tus arterias. Durante el embarazo el riesgo más grande es la hipertensión, pero es posible prevenirla.

La presión sanguínea es la fuerza con la que tu sangre se desplaza por tus arterias. Durante el embarazo el riesgo más grande es la hipertensión, pero es posible prevenirla. Conoce cómo se da la presión arterial en el embarazo y conoce los cuidados que debes tomar.

La mayor presión de la sangre sobre las paredes de tus arterias puede ocurrir durante el embarazo o estar ya presente antes de éste. Esto puede traer serios problemas tanto para ti como para tu bebé, pero en su mayoría se pueden prevenir y controlar a través de un buen cuidado prenatal.

El miedo, la realización de ejercicios o la obesidad también pueden afectar tu presión por lo que se van a tomar varias mediciones antes de que se pueda diagnosticar algún tipo de hipertensión.

Síntomas principales de la presión arterial en el embarazo

  • Fuertes dolores de cabeza
  • Hinchazón
  • Mareos
  • Visión borrosa
  • Repentino aumento de peso

Las dos formas principales son la hipertensión crónica o la hipertensión gestacional. La primera es cuando ya hay una presión arterial elevada previa al embarazo. En estos casos lo mejor es tener una consulta médica antes de concebir para planear si es posible la utilización de medicamentos y en qué cantidades para no afectar al bebé.

Habrá una mayor atención en su desarrollo, siendo probable que tengas que realizarte más ecografías de las habituales para controlar al bebé. Luego del embarazo, probablemente seguirás con presión alta por lo que son importantes los medicamentos y una dieta sana.

El otro tipo de hipertensión es la que se desarrolla luego de las 20 semanas de embarazo (gestacional). Ésta produce menos riesgos en tu bebé, por lo que no tiene un tratamiento específico y vuelve a sus valores normales luego del parto. Sin embargo tu médico estará más atento a que sólo sea algo temporal.

Ambas tienen que ser controladas muy de cerca para asegurarse de que no deriven o sean un síntoma de pre-eclampsia. Esta alteración hepática presenta serios riesgos de problemas en órganos como la placenta, el riñón, el hígado y el cerebro, además de bebés con bajo peso, partos prematuros e interrupción del embarazo.

No está comprobado que el reposo en cama sea beneficioso para controlar la hipertensión y evitar la pre-eclampsia. Tampoco está recomendada la pérdida de peso durante el embarazo, pero sí es bueno mantener una dieta sana y equilibrada, evitando el consumo de alcohol o tabaco.

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El trabajo de parto

El trabajo de parto es el proceso que antecede al parto. Son un conjunto de eventos preparativos para la expulsión del bebé y los anexos.

El trabajo de parto es el proceso que antecede al parto. Son un conjunto de eventos preparativos para la expulsión del bebé y los anexos. El proceso comienza con la aparición de las contracciones de parto y termina cuando se alcanza la dilatación completa del cuello uterino.

¿Cómo se da el trabajo de parto?

• Primera fase

Es donde las contracciones se hacen cada vez más frecuentes, intensas, y coordinadas. Es la etapa de duración más variable de las tres pudiendo durar hasta veinte horas en las primerizas. Durante este estadio es cuando se pueden romper las membranas ovulares (bolsa de aguas), evento que suele acelerar la progresión a la fase siguiente.

• Segunda fase

Se acelera la dilatación del cuello uterino, que en la anterior se adelgaza y acorta. Esta etapa dura desde 5 a 6 horas en la primeriza a 1 o 2 horas en la mamá que ya ha tenido hijos.

• Tercera fase

Es la de desaceleración de la dilatación del cuello y mayor descenso del feto a la pelvis.

Desde el punto de vista médico se toma como comienzo del trabajo de parto a una dilatación del cuello uterino de 2-3cm con contracciones de buena calidad (intensas, que duren de 40 a 70 segundos y que se produzcan con una frecuencia de 3 o más veces en 10 minutos).

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